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domingo, 17 de junio de 2012

La infidelidad masculina y el machismo (VII)



Tanto en el caso de los hombres casados, que llevaban a cabo uniones de facto, de manera complementaria, como las mujeres, que forman parte de algunas clases bajas, se van a caracterizar por tener relaciones de pareja, que son bastante inestables. En los sectores femeninos, que se ven más desfavorecidos, el desfile de compañeros era, de tal manera, que en el extremo máximo la unión consensual toca lindes de comercio sexual”; incluso, en algunos hospitales públicos la antrópologa, Virginia Gutiérrez, ha descubierto grupos de mujeres que no sabían quien era el padre de su hijo. Además, se ha descubierto un liderazgo, en la zona de la costa, se ha consolidado la infidelidad, eso sí, desde el punto de vista masculino. Además, en Barranquilla nos encontramos con un porcentaje de mujeres fieles, que es superior, que en localidades como Medellín, Cali o Bogotá. Según la antrópologa, una profesora ya le señaló que la principal cruz que arrastran muchas mujeres de Colombia es tener que aguantar a un marido, que es muy mujeriego que, por encima, las celaba. Esta gran diferencia, que existen en los derechos, por parte de los miembros de una pareja, es la base del machismo que existe en este país.
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La infidelidad masculina y el machismo (VI)



Así nos encontramos que un 79% de los hombres infieles han sido perdonados por parte de su pareja, frente a un 42% de la mujeres, que si cayeron en un desliz. No sorprende, para nada, los conocidos como arreglos liberales, en los que los dos miembros de las pareja tienen sus aventuras, aunque siguen viéndose como algo extraño y, como se ha mostrado por parte de la encuesta, se van a caracterizar por altos niveles de conflicto. A la hora de hablar de concordia y respeto, en más del 50% de las parejas encuestadas no entra la idea de la infidelidad. En el caso de las mujeres, que son mucho más tolerantes a la idea de los cuernos, se ha entendido, en un 30% de los casos, como algo exclusivo, por parte de las mujeres y, en un escaso 5%, se considera algo que puede ser realizada, también, por parte de las mujeres. El 10% restante corresponde a las personas infieles, que deciden actuar con reciprocidad o retaliación. Un dato que sorprende, de la encuesta realizada por parte de Yanbal, son las diferencias entre las regiones en Colombia. Hace unos 50 años, cuando se realizado un profundo trabajo sobre las estructuras familiares en diversas partes del país, Virginia Gutiérrez llamó la atención sobre las muchas diferencias, que existen en Colombia, sobre el tema de la infidelidad.
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La infidelidad masculina y el machismo (V)



Un dato que va a sorprender a los más idealistas, que sigue siendo muy obvio para los biólogos o a los comisarios de familia, es que las secuelas de la maternidad son completamente opuestas a las de paternidad. Así, con la llegada de los hijos, nos encontramos que las mujeres se centran en atenderlos y se reduce, de manera drástica, la búsqueda de aventuras, pero, entre ellos, se refuerza la necesidad de tener nuevas conquistas, ya que tienen la necesidad de hacer que su prole siga aumentando. Según dice el refrán, Dios los cría y ellos se juntan. Las personas que son infieles se atraen o se van sintiendo cómodos, unos al lado de otros. No se puede saber, con dicha encuesta, cómo empieza el contrapunto, pero si se tiene una pareja infiel se multiplica, casi por cuatro, la probabilidad de serlo, tanto en el caso de los hombres, como en el caso de las mujeres. No era sino que apareciera una vieja atractiva y él corría detrás de ella … Hasta que un día me cansé, decidí que también era capaz de levantar … Me conseguí a alguien que de verdad me paraba bolas”, explica Carolina. Y, es que la reacción de la ley de talión, o sea, cuernos por cuernos, es la que menos se repite.
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La infidelidad masculina y el machismo (IV)



Es cierto que nos encontramos con algunas preguntas, que, con el paso de los años, han aumentado la posibilidad del reporte de haber sido infiel a la pareja -que podría ser la explicación que la canas al aire, en el caso de las personas con más de 50 años, sea el doble, que en el caso de los más jóvenes-, las mujeres de menos de 24 años de edad, que han sido infieles, casi multiplican por tres a sus congéneros, que han nacido antes de la década de los 80. A nivel educativo, sobretodo, en el caso del acceso a la universidad, se reduce, de manera considerable, la discrepancia de género en las aventuras, por fuera de la relación de pareja. Entre quienes sólo han cursado la primaria, hay una diferencia del 33%; pero, si nos encontramos con personas de posgrado, la diferencia se reduce al 13%. Parece que, a cuando más nivel de estudios, las mujeres aprenden a poner los “cachos” y los hombres descubren que pueden llegar a controlarse. Por otro lado, el matrimonio va a consolidad la fidelidad, por parte de las mujeres, sin lograr un efecto parecido sobre las promesas de exclusividad, por parte de los hombres.
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La infidelidad masculina y el machismo (III)



O sea, la defensa de los datos anteriores, estarían basado en ideas como son “mijita, si tiene pareja no se enrede” sino en frases como son “si le preguntan, calle su desliz”. Eso sí, no es menos relevante los numerosos testimonios de amantes, que son verdaderas devotas a los hombres casados e infieles, que son otros avales a estos deslices y son muy escasas las historias, en el sentido contrario. En los Estados Unidos, se ha descubierto que la discrepancia, entre el número de parejas reportadas, por parte de hombres y de mujeres, en las diversas encuestas, sobre la conducta sexual -una constante, que aparece en diversos países- se explica a causa de la prostitución, cuya clientela, en la mayor parte de los casos, sigue siendo varonil. Aunque no tenemos datos parecidos, en un país con un sector de prostitutas, o prepagos, como se conocen allí, en auge, podría ser la causa de este desequilibrio, a la hora de poner los cuernos. La infidelidad masculina, en el país colombiano, no es sólo más frecuente, en el caso de los hombres; sino que, en el caso de las mujeres, se ve desde un punto de vista diferente. Lo primero que llama la edad, es el perfil, por edades, de los romances, de tipo furtivo, que no va a sorprender, si lo pensamos bien.
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La infidelidad masculina y el machismo (II)



Según la última encuesta “Cómo viven los colombianos su sexualidad”, que ha sido realizada por parte de la CNC para el Espectador y Caracol, del 2008, más del 50% de los hombres señalan que han sido infieles frente a una de cada cuatro mujeres encuestadas. El Sensor Yanbal de la Mujer Colombiana, que ha sido hecho por IPSOS, a finales del pasado año 2011, nos muestra unas proporciones inferiores, pero ya ha confirmado la gran diferencia, entre ambos sexos, ya que nos encontramos con un 42% frente al 13%, al responder a esta pregunta “¿usted le ha sido infiel alguna vez a su pareja?.Una explicación, ante estos datos que se pueden considerar inverosímiles o políticamente incorrectos, es que las mujeres son mucho más discretas, mientras que los hombres suelen alardear, mucho más, si son infieles, ya que se consideran mucho más machos, mucho más hombres, por este tipo de acciones.
Esta misma encuesta nos muestra otros datos, bastante complicados, ya que el 70% de las aventuras, tanto en el caso de las masculinas, como en las femeninas, acaban siendo conocidas, por parte de su pareja. Aún si suponemos que los humanos somos inmunes al que se conoce como Coolidge- o sea, la predisposición a ser promiscuo, en los machos de numerosas especies- o ignorando la mayor aversión, por parte de las mujeres, al riesgo, un gran saboteador de audacias que, por otro lado, parece ser innatos, en ellas. Este argumento no acaba de convencer a nadie.
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La infidelidad masculina y el machismo



Yo no creo en los hombres, a mí eso me dejó tan marcada que yo pienso que todos son igual de falsos. Volver a reorganizar un hogar, no lo voy a hacer. Tuve un esposo maravilloso en vida, pero cuando murió me enteré que me había sido infiel con dos muchachas y que las había dejado embarazadas. Tuve una lucha que ya no fue con un vivo sino con un muerto”,  explica una viuda de un conflicto en Colombia. Ese día estaban dos novias de él que tenían el mismo nombre pero diferentes apellidos, también estaba Brenda y una prepago que se llamaba Consuelo. Tenía en la misma casa, en la misma fiesta, y en la misma noche, cuatro mujeres”. Una de las más cotidianas, a las visitas conyugales, que tienen lugar en la cárcel de Cómbita, dice que piensa para toda su vida siendo la novia de uno de los presos, ya que estos no ponen los “cachos” y siempre va a saber dónde está. En Colombia, los hombres suelen engañar a sus parejas, mucho más, que en el caso de las mujeres. Así, nos encontramos con numerosos testimonios y muchos datos, que están encima de la mesa, que son muy contundentes y que están desafiando a la igualdad de género, ante el tema de los cuernos o cachos, como se dice en el país latinoamericano.
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