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domingo, 17 de junio de 2012

El machismo de México no permite el avance de las mujeres (III)



Los partidos políticos están obligados a postular a mujeres como candidatas y suplentes para evitar el mismo fraude a la ley (el de las Juanitas) pero (…) siempre buscarán cómo sacarle la vuelta a la obligación, por lo que tenemos que trabajar más culturalmente para romper con el patriarcado” ha indicado la senador del PRI, María de los Ángeles Moreno. Hay que recordar que la cuota de género ha sido aprobada, durante el pasado año 2008, gracias a una reforma en el código electoral y entró en vigor, al siguiente año. Pero, en esta ocasión, el Instituto Federal Electoral (IFE) ha dejado fríos a los dirigentes partidista, cuando el pasado día 27 de marzo, tuvieron 48 horas para poder adecuar sus listas, con la tarea de poder cumplir las cuotas, tanto en el caso de los titulares, como en el caso de los suplentes. Hay que tener en cuenta que en México, por ejemplo, todavía está mal visto que un hombre ayude en las distintas tareas del hogar, para que su pareja pueda invertir su tiempo, en su desarrollo profesional, pese a que, en más del 70% de los hogares mexicanos, nos encontramos que las mujeres aportan dinero, ya como jefas de la familia o como soporte compartido con su pareja.
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El machismo de México no permite el avance de las mujeres (II)



Nos encontramos con todo, en México, uno de los países de toda América Latina, donde las mujeres han conseguido que las leyes establezcan, a favor de ellas, un mínimo del 40 por ciento de los escaños en el Congreso federal y cuotas, que son menores, en otros congresos estatales. Hay que recordar que, en otros países del continente americano, como son Argentina, Paraguay, Perú o Brasil, la conocida como “cuota de género” es de entre un 20 y un 30 por ciento. En Chile, ni siquiera hay una cuota mínima de representación de las mujeres, en los estatutos políticos. Pese a este porcentaje, que se ha establecido, los partidos políticos de México han decidido ignorar las cuotas y han presentado listas que no cumplen, en ningún caso, la ley o recurren a la vieja trampa de colocar a una fémina, como titular de una candidatura; pero, nos encontramos a un hombre como suplente -no hay que decir quien va a ser, al final, quien va a conseguir el cargo, ¿no?-. Este hecho amenazó con reeditar el episodio del año 2009, que fue todo un escándalo, que es conocido como “las Juanitas”, en el que ocho diputadas de los diversos partidos, han pedido licencia, durante la primera sesión de trabajo legislativo, para poder dar paso a sus suplentes, que todos son hombres, que suelen ser un esposo o un hermano -casualmente-.
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El machismo de México no permite el avance de las mujeres



Ser mujer, en un país como es México, que es un país muy machista y donde nos encontramos con una fuerte desigualdad social, es todo un desafío y, todavía más, si decides que tu profesión sea la política, donde tiene que hacer frente a muchas batallas, de una manera constante, para poder ganar espacios que, de una manera tradicional, han sido ocupados por los hombres. Hay que recordar que cuatro, de cada 10 parlamentarios, que forman parte del Congreso de México, tienen que ser de sexo femenino, pero, conseguirlo, se hace muy cuesta arriba, en medio de un país, en cuya cultura nos encontramos con hechos como que, la mujer, debe pedir permiso a su marido, para poder decidir por quién deben votar. En la carrera por conseguir ocupar un puesto en el Congreso de México y en varios legislativos del Estado, que van a ser renovados en las elecciones, que van a tener lugar el próximo día 1 de julio, han surgido distintas pugnas y manipulaciones, por parte de los partidos, para poder hacer más difícil el camino a las mujeres, que deciden luchar por ocupar un lugar, por hacer de la política, su profesión. O sea, en pleno siglo XXI, una mujer política, en México, sigue siendo casi una utopía. 
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