Mostrando entradas con la etiqueta mujer colombiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujer colombiana. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de julio de 2012

La situación de la mujer colombiana (V)



En Colombia, muchas mujeres se encuentran despojadas de su tierra, de su ambiente, de su cultura y en una situación de desgarro, ante la idea de la pérdida de sus seres queridos: cónyugues, hermanos, hijos o nietos; van a verse obligadas a redefinir sus proyectos de vida y a asumir todos y cada uno de los desafíos de la sobrevivencia, en condiciones nuevas para ellas, orivadas de cualquier tipo de apoyo, por parte de las instituciones o gubernamental, en la mayor parte de los casos. Por esta razón, a quienes buscan volver a sus lugares de origen o levantar proyectos colectivos sólo les va a quedar la posibilidad de recurrir a la acción solidaria, ante la permanencia de las condiciones y la violencia, que lleva el desplazamiento, de manera forzada.
Foto: fuente

La situación de la mujer colombiana (IV)



Por otro lado, salta a la vista la alta proporción de jefas de hogar, que viven en condiciones precarias, sobre quien están cayendo todas las responsabilidades de la reproducción y el sostén de toda su familia. Entre estas, nos encontramos con un elevado porcentaje de mujeres, que son viudas, sin disfrutar de las garantías mínimas para poder asumir dichas responsabilidades. Por otro parte, los expertos han señalado que las susodichas jefaturas femeninas van a traer, consigo, un círculo vicioso de pobreza, ya que se van a encontrar completamente desprotegidas, por parte del Estado; en general, se suelen vincular al mercado informal del trabajo con unas remuneraciones salarios que son bastante más bajas, que si se comparan con los hombres.
A causa de todo esto, las mujeres, en Colombia, se van a encontrar en condiciones, que son muy desventajosas, para poder proveer las necesidades más básicas de sus dependientes, como puede ser la vivienda, el vestuario, la alimentación, la salud o la educación, entre otras. De estos hogares -según indican las estadísticas- proceden relevantes grupos de niños, que se ven obligados a trabajar, para poder ayudar al sustendo de la familia, al tiempo que el abandono escolar aumenta.
Foto: fuente

La situación de la mujer colombiana (III)



Por otro lado, nos encontramos que la mujer, en Colombia, son víctimas de otras agresiones que van a provocar complicados cambios en las relaciones intrafamiliares y redefinición, en el tema de las identidades de género. Uno de los factores, que han provocado todo esto, es el desafío de huir para poder salvar la vida y, de esta manera, poder salvar la de su familia, la búsqueda de un nuevo asentamiento, en unas condiciones, que suelen ser adversas y la asimilación de una experiencia, que suele ser traumática, con una fuerte repercusión emocional, que las va a colocar en una situación de indefensión, que va a ser total. Por otro lado, los factores económicos y la violencia, según se precisan en diversos estudios, siguen siendo los elementos más importantes, que están emparejados con los grandes desplazamientos de la población, ya que está superando la cifra de los cuatro millones de personas, en el país latinoamericano. Este fenómeno, según argumentan los expertos, de proporciones que son incalculables, por las múltiples violaciones de los derechos humanos y los altos costes sociales, de las operaciones de despojo y la expulsión, de manera muy violenta, donde las mujeres van a llevar peor, la parte de su vulnerabilidad y la subestimación de sus necesidades básicas.
Foto: fuente

La situación de la mujer colombiana (II)



La investigación, una de las pocas que se han realizado sobre dicho tema, se refiere al hecho de que 74.698 de ellas hacen responsable de las agresiones sexuales, que han podido padecer, a distintos factores armados, que son ilegales; mientras que, 21.036 señalan que la culpa es, de manera directa, a la fuerza pública. A pesar de que las cifras son escalofriantes, nos encontramos con algunos expertos y organizaciones de derechos humanos que señalan que no están reflejando la real magnitud del susodicho problema. En general, las mujeres que son agredidas no llegan a denunciar los abusos ya que tienen miedo a que los agresores o tienen mucha desconfianza sobre el sistema judicial, que está muy corroído a causa de la corrupción, que se vive en el país, según han reconocido las propias autoridades. Para ellas, poder acceder a las instancias judiciales tiene un alto riesgo: pueden ser, de nuevo, victimizadas, a causa de que pueden sufrir marginación social y la estigmatización. Por esta razón, la violencia sexual es el único delito, en el país, que continúa siendo considerado “invisible”. Pero, por desgracia, no todo se reduce a este duro y terrible fenómeno.
Foto: fuente

La situación de la mujer colombiana



Todavía, hoy en día, nos encontramos que las mujeres de Colombia siguen siendo las víctimas más importantes, del conflicto interno y de las secuelas que se están viviendo, como puede ser el desplazamiento, la exclusión dentro de la sociedad, la impunidad y la violencias, en varios tipos de manifestaciones. Pues bien, un grupo de estadísticas recientes han demostrado la magnitud de un fenómenos que, en demasiadas ocasiones, se encuentra oculto; pero, esta dura realidad posee un hondo impacto en el complicado entramado sociopolítico, económico y cultural, que caracteriza a este país sudamericano. Fuentes especializadas en el tema sostienen que las mujeres forman parte de, más o menos, el 85 por ciento de las sobrevivientes del conflicto armado, que se está viviendo en el interior del país. De ellas, el 80 por ciento acaba en situación de desplazamiento y un 16 por ciento ha llegado a ser víctima de violencia sexual, que es una causa directa de dichas migraciones, por el interior del país, de manera forzada. Un estudio, que tuvo lugar en el año 2010, en más de 400 municipios, con la presencia de actores del conflicto, ha subrayado que, entre los años 2001 y 2009, unas 500 mil mujeres han sido objeto de violencia sexual, en el país.
Foto: fuente